Las Islas Baleares tienen un dulce propio que ha saltado fuera de sus fronteras por lo diferente y sabroso. Estoy hablando de las populares ensaimadas. Ya sean solas, o rellenas de cabello de ángel, nata, crema pastelera o incluso sobrasada, este pastel bien merece una mención. Quién no se ha traído de Mallorca media maleta de ensaimadas para repartir entre familia y amigos, con motivo de algún viaje. Seguro que más de uno ha hecho como yo y ha cruzado el país con un buen cargamento para repartir.
Este tipo de masa es de las que siempre tuve ganas de probar a hacer en casa. El trabajo es largo debido a los procesos de fermentación que son muy extensos y el amasado bastante trabajoso. Si contáis con un robot de cocina que os ayude en el proceso no lo dudéis, este es uno de esos casos en los que sacarle rendimiento. Si nos animamos a prepararla a mano, no desesperéis, también podéis probar otros postres tradicionales que tenemos en el blog como postres son los sobaos de Cantabria, las yemas de Ávila, los fartons de Valencia, la crema catalana, la tarta de Santiago de Galicia o los fardelejos de La Rioja.
El resultado es un dulce esponjoso, con una textura entre hojaldrada y abizcochada, una maravilla perfecta para desayunos y meriendas. Sorprenderéis a los de casa con este dulce balear, un pastel totalmente de rechupete. Aunque es un dulce que conlleva cierto trabajo en su elaboración, el resultado vale la pena. Disfrutar en casa de unas ensaimadas caseras elaboradas por nosotros mismos, para desayunar o merendar no tiene precio.
De rechupete

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