Si ya sabéis que estos inventos me encantan. Sabéis que para mí, dar un giro a una receta tradicional y verla con otro formato, o utilizar otros ingredientes similares es casi como un reto o desafío. Por eso he querido preparar esta receta de ajoblanco de chufas, en la que he sustituido la tradicional almendra marcona, por los tubérculos.
El resultado ha sido una deliciosa crema fría, refrescante y llena de sabor y en la que el sabor del ajo está presente aunque diluido, ya que he empleado ajos confitados para que no repitiera ni su sabor inundase todo el plato. Ya veréis qué receta tan sencilla y tan agradable para los calurosos días de verano.
Directo al paladar

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