Su origen data de mediados del siglo XIX: era la manera que tenían las cofradías de ofrecer un reconstituyente a los costaleros para reponer fuerzas a media mañana. Los ingredientes, por supuesto, respetan la abstinencia: pan tostado al horno con aceite y sal, acompañado de ajos y bacalao que también puede llevar otras guarniciones propias de la huerta, como tomate o habas tiernas.

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